Recomendaciones para mantener las instalaciones interiores
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Aguas del Huesna es la entidad encargada de prestar el ciclo integral urbano del agua en 19 poblaciones de la provincia de Sevilla. Nos encargamos de su captación, tratamiento, transporte y distribución hasta la acometida de su vivienda o edificio, donde instalamos un contador. A partir del contador la responsabilidad del mantenimiento de las redes es del propietario de la vivienda o comunidad de propietarios, en caso de edificios.
A lo largo de todo el proceso, el agua está sometida a distintos controles analíticos que garantizan su calidad. Para preservarla es necesario un correcto mantenimiento de las instalaciones y conducciones interiores de agua de consumo.
Sugerimos seguir estas recomendaciones:
Recomendaciones para el mantenimiento de las instalaciones domiciliarias de aguas de consumo
Los depósitos y aljibes domiciliarios de agua son elementos comunes en casas y edificios. Su utilización no supone riesgo alguno para la salud siempre que siga un correcto plan de mantenimiento.
Debe vigilarse que el agua no tenga una permanencia excesiva en el depósito para que el cloro no se evapore y garantice la correcta desinfección del agua.
Igualmente, debe mantenerse con un correcto nivel de llenado. Si dejamos que el aljibe o depósito se vacíe considerablemente, aumenta la posibilidad de que se remueva la capa de sedimento formada en el fondo, que podría provocar la aparición de turbidez en los grifos.
Debe revisarse periódicamente el correcto funcionamiento de la boya que controla el llenado, puesto que son frecuentes las averías en este elemento que provocan fugas considerables de agua.
- Localización:Debe estar lejos de fuentes de contaminación, como pozos negros o tuberías de aguas residuales, siempre por encima del nivel del alcantarillado y en un lugar fresco, sombreado o bien ventilado.
- Estructura:no debe presentar rincones que favorezcan la retención de sedimentos u otros restos, por lo que la mejor forma es la cilíndrica. Estará dotado de un desagüe que permita su vaciado total, limpieza y desinfección. Contará con una tapa que permita el cierre lo más hermético posible y que imposibilite la entrada de luz.
- Materiales:en la construcción de los depósitos se utilizarán materiales autorizados para estar en contacto con agua de consumo, anticorrosivos, no porosos y que tanto ellos como los utilizados para su instalación (juntas, pegamentos, pinturas) no le transmitan al agua sabores, olores, colores o restos no deseados que contaminen o empeoren su calidad.
Se deben seguir las siguientes normas generales:
- No mezclar aguas de diferentes procedencias.
- Se debe vaciar y limpiar a fondo el depósito, al menos una vez al año y preferentemente antes del verano, atendiendo las siguientes indicaciones:
- Cerrar la llave de paso que conecta el depósito con las tuberías interiores del edificio e informar a los vecinos de que se va a proceder a su limpieza.
- Vaciar el depósito y limpiar bien las paredes y el fondo con agua mediante una manguera a presión o con un cepillo de cerdas duras.
- Lavar a continuación las superficies de las paredes y del fondo con una mezcla de agua y lejía siguiendo las instrucciones de uso que aparecen en la etiqueta del envase de la lejía. Utilizar para ello prendas de protección adecuadas (guantes, mascarilla, gafas de protección).
- Aclarar muy bien con agua abundante las paredes y el fondo hasta eliminar totalmente los restos de lejía. Desaguar completamente el depósito.
Las fugas de agua en el interior de una vivienda no siempre son visibles. En muchas ocasiones no hay manchas, ni humedades evidentes, ni ruidos en las tuberías. Sin embargo, sí hay una señal clara que suele delatarlas: un incremento inesperado en la factura del agua. Aguas del Huesna avisa a los abonados cuando existe un consumo considerado anormalmente alto indicando que se revisen las instalaciones en busca de posisbles averías.
Una forma sencilla y eficaz de comprobar si existe una fuga es revisar el contador de agua. Este pequeño gesto puede ayudarte a detectar el problema a tiempo y evitar daños mayores.
Lo primero que debes hacer es asegurarte de que en la vivienda no se esté consumiendo agua. Cierra todos los grifos, comprueba que la lavadora y el lavavajillas no estén funcionando y evita utilizar cisternas o cualquier otro aparato que consuma agua durante la prueba. Es fundamental que no haya ningún uso de agua mientras realizas la comprobación.
Una vez verificado esto, localiza el contador. En la mayoría de viviendas unifamiliares suele encontrarse en la fachada, protegido por una tapa o armario. En edificios, normalmente está instalado en baterías de contadores situadas en zonas comunes.
Al abrir el visor observarás una serie de números que indican el consumo acumulado y, además, un pequeño indicador de movimiento. Este elemento gira incluso con consumos mínimos y es clave para detectar posibles fugas.
Si todo está cerrado y ese pequeño indicador sigue moviéndose, significa que el agua está circulando por la instalación y, por tanto, existe un consumo activo. Cuando el giro es muy lento, puede tratarse de una fuga pequeña pero constante. Si el movimiento es más rápido, la pérdida puede ser mayor.
Para asegurarte, puedes realizar una prueba muy sencilla: anota la lectura exacta del contador y deja pasar una o dos horas sin utilizar agua (muchas personas prefieren hacerlo por la noche). Pasado ese tiempo, vuelve a revisar la lectura. Si los números han cambiado, aunque sea ligeramente, es muy probable que exista una fuga en la instalación interior.
Si la vivienda dispone de llave de paso general, puedes cerrar completamente el suministro y observar nuevamente el contador. Si al cerrar la llave el indicador deja de moverse, la fuga está dentro de la vivienda. Si, por el contrario, el contador sigue registrando consumo, el problema podría encontrarse en la tubería que conecta el contador con la instalación interior.
Las fugas más habituales suelen producirse en las cisternas del WC —muchas veces de forma silenciosa—, en grifos que gotean, en llaves de paso deterioradas o en pequeñas fisuras en tuberías ocultas. Incluso un goteo aparentemente insignificante puede suponer una pérdida importante de agua a lo largo del mes.
Detectar una fuga a tiempo no solo reduce el importe de la factura, sino que también evita daños estructurales y problemas de humedad. Si tras la comprobación confirmas que existe consumo y no logras localizar el origen, lo más recomendable es acudir a un profesional especializado en detección de fugas, que podrá identificar el punto exacto sin necesidad de realizar obras innecesarias.
Revisar periódicamente el contador es una práctica sencilla que puede ahorrarte dinero y muchos problemas a largo plazo.
Si ha existido una fuga oculta en tu instalación puedes contactarnos por Oficina Virtual o en el teléfono de Atención al Cliente para que estudiemos de manera detallada el caso y optar a alguna posible bonificación del recibo.
Si la instalación interior de edificios y viviendas es muy antigua, podría contener elementos de plomo. A fin de evitar posibles riesgos, es aconsejable la sustitución de tuberías de este material, así como evitar que las conducciones estén sometidas a altas temperaturas, sobre todo en verano.
Para el mantenimiento correcto de tuberías de cualquier tipo, grifos y otros elementos, deben realizarse periódicamente las siguientes actuaciones:
- Desmontar difusores de grifos y duchas (alcachofas) para su limpieza y desinfección.
- Eliminar las incrustaciones de cal introduciéndolos en vinagre u otros productos antical.
- Desinfectar los difusores sumergiéndolos durante treinta minutos en 1 litro de agua con lejía, siguiendo las instrucciones para desinfección de superficies, indicadas por el fabricante en el envase.
En las viviendas que cuenten con agua de pozo, la red interna que la distribuya debe ser totalmente independiente de la red de agua potable proveniente del suministro urbano. Bajo ninguna circunstancia pueden estar conectadas, ya que el agua de pozo no recibe tratamiento ni cumple con las garantías sanitarias necesarias y podría llegar a contaminar la red pública de agua.
Perguntas frecuentes
A veces, el agua del grifo puede contener partículas y materiales de las tuberías internas del edificio. Las turbulencias en el flujo del agua pueden desprender y arrastrar materiales y suciedad acumulada con el tiempo. En estos casos, se recomienda limpiar la instalación y, si no es posible debido a su estado o antigüedad, considerar su sustitución. Estas anomalías son más comunes en edificios con aljibes de agua fría, que deben limpiarse regularmente (se recomienda anualmente) y mantenerse adecuadamente.
Estas situaciones están relacionadas con la incidencia anterior, pero también pueden ser causadas por el desprendimiento de partículas retenidas en los filtros, perlizadores y aireadores en los extremos de los grifos. Se recomienda desmontar estos elementos y limpiarlos sumergiéndolos en agua con lejía, en antical o en vinagre.
Esto suele deberse a que el agua entra en el edificio con mayor presión de lo habitual. El color blanquecino se debe al aire en el agua y desaparece tras unos segundos de reposo.
El olor del agua depende de la sensibilidad del sistema olfativo de la persona. Si eres sensible a este olor, deja reposar el agua en un vaso durante unos minutos para que el cloro se evapore y el olor desaparezca.
Normalmente, los olores como a alcantarilla no provienen del agua, sino de los desagües, sifones de fregaderos, bañeras e inodoros.
¿Qué puedo hacer si tengo problemas con la calidad del agua en casa?
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